¿Por qué los ecologistas podemos estar cada vez más tranquilos? He de confesar que, tras casi cuatro décadas muy preocupado por la protección del medioambiente, vivo esta situación como una liberación. Se me ha quitado la ‘ecoansiedad’. No voy a dejar de trabajar por un planeta sano para las generaciones futuras, pero me libero de la necesidad de ver grandes resultados. No aspiro a salvar el mundo. Me conformo con entenderlo.

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